Implicaciones Legales de los Servicios financieros en línea

Gustavo Muci Facchin

Abogado miembro del Despacho de Abogados Fernández, Romero-Muci & Briceño. Firma miembro de la red de despachos de abogados asociada a Andersen Worldwide.

 

Sin duda alguna que los avances de la tecnología hacen del mundo un sitio cada vez más pequeño y, pronto, quizás sin darnos cuenta, estaremos ante un mundo que será tan solo un único mercado global. Los individuos andarán por las calles, en los parques o en cualquier otro lugar, interconectados entre sí, al margen de las barreras, fronteras y distancias físicas, haciendo negocios de toda índole, comprando y vendiendo libros, discos, música, productos de belleza y cuidado personal, medicinas, monedas, valores u otros efectos negociables, y contratando servicios de la más variada gama, como por ejemplo, servicios profesionales, bancarios, financieros y de seguros.

  • SERVICIOS BANCARIOS

Debido a los avances tecnológicos, el negocio bancario y financiero está sufriendo cambios vertiginosos en la forma como prestan sus servicios y dónde los prestan, pues, como señalamos con antelación, la evolución de la tecnología ha propiciado la disminución y en algunos casos la eliminación de barreras o fronteras físicas.

Ahora bien, el hecho de que no existan barreras físicas, permite que los usuarios de servicios bancarios y financieros se comuniquen electrónicamente con bancos situados en cualquier parte del mundo para solicitar la prestación de servicios financieros, y a la inversa, que tales instituciones ofrezcan sus servicios a clientes y no clientes. Esto es lo que se ha denominado “servicios bancarios remotos” (“remote banking services”). Hecho éste que, en principio, no contraviene disposición legal alguna; sin embargo, si es el propio banco extranjero (no autorizado por la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras) el que está ofreciendo electrónicamente servicios bancarios y financieros directamente a usuarios ubicados en Venezuela, podría estar contraviniendo las disposiciones legales que regulan al sistema bancario y financiero venezolano, si llegare a captar recursos o ahorros ubicados en Venezuela –por ejemplo-. Es por esa razón que se aconseja indicar en las páginas “Web”, a través de las cuales se ofrecen servicios de índole bancario, que se destaque o determine claramente el sujeto o los sujetos a los cuales se dirige la oferta de tales servicios, para que así la oferta no posea el carácter de indeterminada.

Entre los servicios bancarios que hoy día uno puede disfrutar en línea, se encuentran: consulta de saldos, transferencias bancarias inter-cuentas, cartas de crédito, inversiones en plazos fijos y en activos líquidos, entre otros, y pagos de tarjetas de crédito, inclusive pagos de algunos servicios básicos. También, en algunos países desarrollados existe la posibilidad de solicitar créditos por vía electrónica, ya sea a través de una especie de cajero automático o conectándose desde un lugar remoto con el banco o con la institución financiera. Una vez que el crédito es aprobado, si se ha solicitado, por ejemplo, a través del cajero automático, los fondos provenientes del préstamo le pueden ser acreditados en la cuenta que mantenga en esa institución o la entrega de los mismos puede hacerse en ese mismo momento a través de la emisión de un cheque emanado del referido telecajero. Toda la transacción crediticia queda registrada bajo un soporte electrónico o digital, distinto al documental (base material o papel). La realidad antes descrita amplía definitivamente lo que hoy día entendemos por documento, y trastoca o modifica los conceptos legales de la forma de perfeccionar los actos jurídicos y los efectos probatorios en el ámbito procesal de dichas operaciones y comprobantes expedidos a través de equipos electrónicos. Sin embargo, como quiera que en Venezuela existe al respecto un vacío legal, pues no se han regulado los aspectos esenciales relativos a la manifestación de la voluntad expresada a través de medios electrónicos y la asunción de responsabilidades y demás aspectos relativos a los efectos contractuales de actos perfeccionados por estos medios, a su seguridad y a la privacidad, las instituciones bancarias y financieras se han visto obligados a recurrir al uso de extensos contratos, con estipulaciones que tienden a liberarlos de responsabilidades, que en muchos casos revisten elementos de excesiva onerosidad.

Por otra parte, existen bancos que están emitiendo dinero virtual o digital, para que sus clientes puedan saldar los compromisos que hayan adquirido en el ciberespacio. De hecho, en los Estados Unidos de América se ha modificado la definición de moneda de curso legal, para darle cabida al dinero electrónico. Por otra parte, el dinero virtual está introduciendo cambios en la economía mundial, amenazando en convertirse en una masa monetaria desprovista de regulación y sin control por parte de los bancos centrales del mundo. Adicionalmente, en la medida que el dinero electrónico se desarrolle y comience a ser de uso masivo, su utilización será muy atractiva para legitimar capitales y las autoridades tendrán que estar atentas a ese hecho.

  • BANCOS Y SUCURSALES VIRTUALES

Otro de los fenómenos que está impulsando la nueva tecnología, es la constitución de bancos virtuales, sin sede física. La constitución de tales bancos no está expresamente contemplada en la Ley General de Bancos y otras Instituciones Financieras, pero tampoco está expresamente prohibida, máxime cuando la Ley no exige que los bancos presten servicios desde una oficina abierta al público (como sí se les exige a las Casas de Bolsa o Sociedades de Corretaje de Títulos Valores –Artículo 2° del Reglamento Parcial Número 3 de la Ley de Mercado de Capitales sobre Sociedades o Casas de Corretaje de Títulos Valores-) y tampoco les exige a dichas instituciones que soliciten autorización a los fines de abrir sucursales o agencias, tan sólo es necesario participarlo con sesenta días de anticipación a la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (la Ley no hace mención a las características que deben presentar tales agencias o sucursales). Por lo tanto, en nuestra opinión, no existe óbice legal alguno, dentro de nuestro ordenamiento jurídico vigente, para constituir bancos virtuales y menos aún agencias bancarias virtuales de bancos que tengan una presencia física, pero siempre deberán cumplir con todos los requerimientos establecidos en la Ley para solicitar la autorización de promoción y funcionamiento; por otra parte, tampoco existen restricciones legales para convertir o transformar a un banco físicamente constituido y aprobado su funcionamiento por la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras, en un banco totalmente digitalizado. Sin perjuicio de lo antes expuesto, la Ley General de Bancos y otras Instituciones Financieras divide al sistema bancario y financiero, a los solos efectos de su capitalización, en metropolitanos y regionales, y hace alusión a que los metropolitanos podrán tener su asiento principal en el área metropolitana de Caracas, con lo cual, en nuestra opinión, el servidor que serviría de base para el funcionamiento del banco virtual tendría que necesariamente estar ubicado en la zona geográfica antes indicada, a los fines de cumplir con el requerimiento de la precitada disposición legal. Por otra parte, consideramos que el espíritu del legislador venezolano al prever en la Ley la coexistencia de instituciones financieras metropolitanas y regionales fue procurar el desarrollo de las zonas ubicadas en el interior del país, pero dicha distinción no puede ni debe ser interpretada como un obstáculo para la constitución de bancos y agencias virtuales.

  • SECRETO BANCARIO Y LAS OPERACIONES EN LÍNEA

Aún cuando en la Ley General de Bancos y otras Instituciones Financieras no está consagrado el secreto bancario como un deber formal de la banca frente a los cuentacorrentistas y demás clientes, dicho deber deriva de dos derechos fundamentales proclamados por nuestra Constitución Nacional, a saber: el derecho a la vida privada o intimidad y el derecho a la inviolabilidad de la correspondencia. Adicionalmente, como quiera que el negocio bancario y financiero es un negocio que se encuentra cimentado en la confianza y en la buena fe, la banca y los funcionarios bancarios tienen el deber ético profesional de no divulgar la información de sus clientes contenida en las bases de datos. En atención a lo antes expuesto, el sistema bancario y financiero está en la obligación de garantizarle a sus clientes la seguridad y el secreto de sus transacciones, para lo cual deben crear “murallas chinas” idóneas para proteger y evadir el acceso de terceras personas a las bases de datos que poseen, no sólo para evitar que éstas se procuren de esa información para su provecho personal, sino también para prevenir que la alteren o la modifiquen. En este sentido, también es oportuno destacar que todas las comunicaciones que se produzcan entre clientes e instituciones bancarias o financieras, están protegidas por la Ley sobre Protección a la privacidad de las comunicaciones. El objeto de la referida ley, es proteger la privacidad, confidencialidad, inviolabilidad y secreto de las comunicaciones entre dos o más personas. A título de ejemplo, resaltamos la disposición contenida en el Artículo 4° de la referida Ley, que dispone que el que forje o altere el contenido de una comunicación, con el fin de obtener alguna utilidad para sí o para otro, o de ocasionar un daño, será castigado, siempre que haga uso de dicho contenido o deje que otros lo usen, con prisión de tres (3) a cinco (5) años.

  1. CONCLUSIÓN

La Internet, como dijo el Presidente de la Bolsa de Valores de Nueva York,  ha cambiado al mundo, y lo seguirá cambiando. Los efectos de esos cambios y sus consecuencias los estamos comenzando a ver: la soberanía de las naciones cada vez pierde más sentido, el mundo se reduce y las sociedades se interrelacionan, se vuelven interdependientes y se encuentran intercomunicados. Tener una presencia en la Internet, es tener una presencia en todas partes -una suerte de omnipresencia, uno está presente en múltiples jurisdicciones sin saberse presente-, esa omnipresencia tiene relevancia y consecuencias jurídicas, a las cuales no podemos permanecer ajenos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *